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Tecnología e Innovación
Argentina | 14-03-2019

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Expoagro
Drones, satélites y big data: el espectáculo de la tecnología agrícola   
Las técnicas más avanzadas para hacer más eficiente la producción sorprenden a los visitantes a la muestra.
clarin.com ( Argentina )
Los organizadores de Expoagro parecen haber entendido que en los tiempos que corren la información debe competir con el ruido del espectáculo, y en ese contexto hay dos premisas ineludibles: entretener y ser breve. El renovado Tecnódromo, que fue bautizado Mario Bragachini en honor al recientemente fallecido técnico del INTA Manfredi, sirve como ejemplo.

Allí, en apenas 45 minutos, el Ingeniero Hernán Ferrari, del Grupo de Mecanización Agrícola del INTA, muestra cada día desde las 14 cómo el big-data y la tecnología se conjugan en cada etapa de la secuencia agrícola.

Lo primero que aparece en escena es una rastra de discos y los espectadores creen haber viajado al pasado, cuando el suelo aun se removía con esa herramienta ya obsoleta. Pero esta es la rastra del futuro y lo que hace al enterrarse es emitir una señal eléctrica para recabar datos geoposicionados de ph, salinidad y humedad, y de esa manera conocer la variabilidad del lote con el objetivo de hacer prescripciones precisas de siembra y fertilización.


Ferrari explica que esa información pronto será complementada con la aportada por los satélites Saocom 1 A y B, que la Conae terminará de poner en órbita a fines de este año y que serán los primeros en el mundo en brindar datos de humedad del suelo hectárea por hectárea.

El mapa informático al que se llega permite pasar a la preparación del lote para la siembra, una etapa en la que la tendencia es aumentar la precisión y utilizar menos productos agroquímicos para bajar los costos y el impacto ambiental. Para eso, las pulverizadoras más modernas traen incorporado un sensor de malezas y sistemas de aplicación variable pico por pico. Cada gota, directo a su objetivo.

Luego llega la siembra y el cuidado de la semilla y la velocidad de implantación marcan el rumbo. Para lo primero, Ferrari mostró una tolva que en lugar del tradicional sinfín usa una cinta transportadora para llevar las semillas y el fertilizante hasta el surco. Y en cuanto a la velocidad, el técnico remarcó que la Argentina es el primer país del mundo que logra sembrar en directa a 14 kilómetros por hora gracias a un distribuidor de semillas que las suelta a apenas un centímetro del surco para evitar su rebote.

Con las plantas nacidas, desde el aire, apareció otra figura estelar del agro moderno: un dron de ocho hélices que, con prescripción previa, sin necesidad de operarlo manualmente, lleva fertilizantes u otros productos sólidos o líquidos hasta el lugar exacto del lote que los esté necesitando.

Ya en la cosecha, los mapas incorporados a la máquina y el piloto automático permiten realizar pasadas perfectas minimizando el solapamiento, y los engranajes internos cuidan la calidad del grano y envían información inmediata a la nube para que el operario pueda calibrar variables según las necesidades.

Al final de todo el proceso, las tolvas con cubiertas de alta flotación, que generan una menor compactación del suelo, trasladan los granos hasta el borde del lote para ser guardados en los famosos silobolsas. Gracias a las pentacapas de plástico que no dejan pasar los rayos ultravioleta, esos grandes chorizos blancos pueden guardar la cosecha en perfecto estado hasta por tres años.