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Salud
Brasil | 14-01-2022

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Un estudio muestra que SARS-CoV-2 puede permanecer en el organismo por más tiempo que el recomendado para cuarentena   
Investigadores controlaron 38 contaminado y constataron que, a promedio, demoró cerca de un en tornarse negativo el test diagnóstico. En tres voluntarios, el virus permaneció detectable por más de 70 días
Agencia FAPESP ( Brasil )
André Julián. Traducción Programa INFOSALUD
Un estudio muestra que SARS-CoV-2 puede permanecer en el organismo por más tiempo que el recomendado para cuarentena Un hombre de 38 años, que presentó síntomas leves de Covid-19 durante 20 días, durante otros 232 días permaneció detectando el nuevo coronavirus en el organismo y sufriendo mutaciones. Si no hubiera tenido control médico constante, mantenido distanciamiento social y usado máscara, podría haber diseminado el patógeno por más de siete meses.

El caso atípico de infección por SARS-CoV-2 forma parte de un grupo de 38 pacientes controlados semanalmente, al inicio de la pandemia, por investigadores de la Plataforma Científica Pasteur-USP (PCPU). Los pacientes fueron seguidos hasta que dos o tres pruebas consecutivas de RT-qPCR fueron negativas.

El estudio, apoyado por la FAPESP y publicado en la revista Frontiers in Medicine, es una advertencia sobre el riesgo de dar de alta a pacientes con COVID-19 después de siete, diez o incluso 14 días de dar positivo, como preven los protocolos iniciales de combate a la COVID -19. . Además, refuerza la necesidad de vacunación y de mantener la distancia social y el uso de mascarillas.

“De los 38 casos que seguimos, dos hombres y una mujer eran atípicos, permaneciendo más de 70 días con el virus detectable en el cuerpo. En base a estos resultador, podemos decir que alrededor del 8% de los infectados con SARS-COV-2 pueden transmitir el virus durante más de dos meses, sin necesariamente mostrar ningún síntoma durante la fase final de la infección”, explica Marielton dos Passos Cunha , primer autor del estudio, realizado durante una pasantía posdoctoral en PCPU.

“Queríamos saber si realmente 14 días eran suficientes para que el virus dejara de ser detectable. Comprobamos que no lo es. En promedio, la prueba puede tardar un mes en dar negativo y, en algunos casos en este estudio, la positividad duró de 71 a 232 días”, dice Paola Minoprio, una de las coordinadoras de la PCPU y líder del estudio.

Esta no es la primera evidencia de que incluso en pacientes con síntomas leves, el virus puede permanecer activo en el cuerpo por más tiempo del esperado. A principios de 2021, investigadores del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de São Paulo (IMT-USP) analizaron 29 muestras de secreciones nasofaríngeas de personas que dieron positivo por COVID-19. El material se recolectó en una Unidad Básica de Salud (UBS) al décimo día del inicio de los síntomas y, en el laboratorio, se inoculó en cultivos celulares. En el 25% de los casos, el virus presente en las muestras pudo infectar células y replicarse in vitro. En teoría, por lo tanto, las personas que tuvieron contacto con las gotitas de saliva expulsadas por el 25% de estos pacientes durante el período de recolección del material aún podrían estar contaminadas (lea más en: agencia.fapesp.br/35216/).

El riesgo parece ser aún mayor en el caso de personas con algún tipo de compromiso del sistema inmune. Investigadores de la Facultad de Medicina de la USP describieron, en junio del año pasado, un caso de infección que duró al menos 218 días. El paciente, de aproximadamente 40 años, se había sometido a un tratamiento oncológico agresivo antes de contraer la COVID-19 (lea más en: agencia.fapesp.br/36173/). En noviembre de 2020, se describió en el New England Journal of Medicine el caso de un portador de una enfermedad hematológica autoinmune -también varón y de unos 40 años-, que albergó el virus replicante en su organismo durante 143 días. Y en un artículo publicado en Cell, se reportó el caso de una mujer con leucemia en cuyo organismo el SARS-CoV-2 siguió replicándose durante al menos 70 días, aunque ya no manifestaba síntomas de COVID-19.

Aún así, el Ministerio de Salud redujo esta semana el tiempo de aislamiento de diez a siete días para las personas con síntomas leves a moderados. El período de cuarentena se puede reducir a cinco días si el paciente no tiene síntomas y vuelve a realizar la prueba con un resultado negativo. A fines de 2021, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE. UU. redujeron el tiempo de aislamiento recomendado para pacientes asintomáticos de diez a cinco días, siempre que continúen usando una máscarilla y den negativo en la prueba de la enfermedad.

Mutaciones en el huésped
En el estudio dirigido por Minoprio, la diferencia en el tiempo de actividad viral entre mujeres y hombres no fue significativa, con un promedio de 22 días para el primer grupo y 33 días para el segundo. De los tres casos atípicos, una mujer permaneció con el virus detectable durante 71 días y un hombre, 81 días. Estos pacientes no tenían comorbilidad y tenían casos leves de COVID-19.

El tercer paciente atípico, de sexo masculino, permaneció positivo al virus durante 232 días, de abril a noviembre de 2020, hasta que tres pruebas de RT-qPCR resultaron negativas. El hombre vive con el VIH, el virus que causa el SIDA, desde 2018, pero su carga viral sigue siendo indetectable con tratamiento.

“La positividad del VIH no significa que sea más susceptible a otras infecciones, ya que sigue en tratamiento desde el diagnóstico. Su capacidad para responder a una infección con otro agente es comparable a la de cualquier otra persona, tanto que respondió al coronavirus desde el comienzo de la infección. No es un individuo inmunodeprimido [como las personas en tratamientos de cáncer, enfermedades autoinmunes o trasplantes, por ejemplo]”, dice Minoprio.

Según los investigadores, el hecho de convivir con el VIH todavía no explica el tiempo prolongado de infección. Sería preciso evaluar a muchos otros pacientes que tuvieran tanto el VIH como el SARS-CoV-2 simultáneamente y compararlos con un grupo de control apropiado para comprender, por ejemplo, si hay alguna característica genética o inmunológica del huésped que estaría relacionada con la eliminación tardía del virus.

Además de las pruebas semanales que detectaban la persistencia de la infección, al paciente se le secuenciaban muestras del virus periódicamente. Los análisis permitieron comprobar que no se trataba de un caso de reinfección. Además, demostraron que el virus continuó no solo replicándose sino también mutando.

Durante la infección, fue posible mapear las estrategias del virus para deshacerse del sistema inmunológico. Cuando hubo más anticuerpos neutralizantes, la carga viral bajó. El virus logró entonces evadir las defensas y aumentar su concentración y luego se repitió el ciclo, forzando la producción de nuevos anticuerpos y la disminución de los virus circulantes.

“Es importante observar pacientes así porque podemos aprender más sobre cómo muta el coronavirus, incluidos aquellos que pueden dar lugar a variantes de preocupación”, dice Cunha.

El paciente del estudio estaba infectado con la cepa B.1.1.28, que ingresó a Brasil a principios de 2020. Los investigadores no encontraron mutaciones en el virus aislado del paciente que los caracterizara como una variante más transmisible o más resistente al sistema inmune.

Este y otros casos siguen siendo investigados por el equipo de la Plataforma Científica Pasteur-USP. Los 38 pacientes analizados para este estudio forman parte de un banco de muestras de sangre y secreciones nasofaríngeas recolectadas de 721 personas que presentaban síntomas relacionados con el virus.

“De este muestreo surgirán nuevos datos y posiblemente tendremos explicaciones más tangibles sobre estas situaciones atípicas”, estima Cunha.

“Estos casos son una prueba más de que la mejor forma de controlar el nuevo coronavirus es llevar mascarilla y evitar las aglomeraciones. Si después de 14 días de dar positivo, el individuo no se vuelve a hacer la prueba, es posible que aún tenga virus activos y pueda infectar a otros, contribuyendo a la transmisión comunitaria. El seguimiento de las personas infectadas es fundamental para una mejor comprensión de las mutaciones, nuevas variantes y la capacidad de transmisión del SARS-CoV-2”, advierte Minoprio.

El artículo "Atypical Prolonged Viral Shedding With Intra-Host SARS-CoV-2 Evolution in a Mildly Affected Symptomatic Patient" puede leerse en: www.frontiersin.org/articles/10.3389/fmed.2021.760170/.